Justificación

El Barón de Münchhausen acumula méritos más que suficientes para figurar entre los más jocundos personajes reales elevados a la categoría de ficción. Pero uno en particular es el que lo ha hecho merecedor de erigirse en arquetipo de quien sabe solucionar sus problemas de forma efectiva, sin someterse a las limitaciones que la física impone a todo lo creado e importándole un rábano que las cosas fluyan, permanezcan, sean ondas, partículas o las ahora llamadas cuerdas.

Hay que entrar en la sección Apócrifos y leer Nueva Baronía, para tener una mejor comprensión de por qué Oil Imenod decidió en un momento dado que escribir lo que le viniera en gana, y hacerlo leer a quienes se dejaran, podía ser una respuesta eficaz a su nueva condición de músico sin partitura. 

Nueva Baronía fue dirigido en su momento a Emilio el Bueno, porque a él cupo el dudoso mérito de ser el inductor de estos lodos. Su www.etnografo.com recogió los primeros balbuceos de Oil Imenod, que ahora figuran aquí en Apócrifos, porque Apocripha se llama la sección en la que fueron acogidos amablemente cuando el Barón era todavía plebeyo.

Nota bene. La razón para cambiar el sistema de e-correos por el de la web se explica en el último correo del año 2010 "Despedida al grupo".